¿Por qué no eres feliz?

                Una vez más la vida nos echa en cara la urgencia que tenemos de ser felices. Las razones son simples: mientras más feliz seas, menos odio acarrearás sobre los demás y la vida misma. El amor será tu razón de ser y el dueño de tu existencia.
     
                 Y ¿por qué no eres feliz?

                  Sucede lo mismo cuando quisieras conseguir realizar planes que están fuera de tu posibilidad. ¿Puede todo el mundo ser doctor, abogado, ingeniero, agrónomo, artista o escritor? Solo podemos ser capaces de comprender una cosa a la vez y lo haremos en la medida de la Paz que tengamos interiormente.
                  Si pierdes La Paz interior, tu felicidad caminará por los senderos del infierno. En otras palabras: personas que están sufriendo por una traición, una enfermedad, tragedias, tráumas, angustias, depresiones, entre otras tantas cosas de este mundo, tendrás que conseguir salir de ese mundo creado por ti ejerciendo todo tu potencial, fuerza y persistencia para lograrlo. Ahora bien, tú no puedes resolver por Ti mismo todos los problemas a los que estás expuesto diariamente. Te hace falta la ayuda del cielo.

                Pues bien, tengo la creencia de que la mayoría de los problemas que te afectan e impiden que seas feliz están en tu vida porque les suplicaste que llegaran a ti. Te pusiste de rodillas un mal día y dijiste: dios de los problemas, del sufrimiento y el maltrato, acude a mi vida y hazla pedazos.
               Así como pediste inconscientemente que esta vida que tienes ahora llegara a ti, así debes pedirle al Dios de la vida, del amor y la bondad que llene tus días. La felicidad nunca ha estado lejos. Tú la tienes ahí cerca, al doblar la esquina, al elevar un respiro más cada día. Mientras vida tengas, siempre podrás tener la oportunidad de vencer cualquier crisis que se te eche encima con la ayuda del Dios de la vida.
         
                Si no eres feliz es porque no diriges tus plegarias al que da la felicidad. Si no eres feliz es porque te cuesta asumir con claridad todo lo bueno para lo que has nacido y estás hecho. Toda destrucción interior comienza con la culpa. Si piensas que rendirte es mejor, no tendrás oportunidad para ser feliz eternamente. Tu única salida será la muerte.
                Vive por el amor, devuelve al cielo los frutos que el depositó una vez en tu corazón. No permitas que la oscuridad te arrebate el aliento de amor que Dios te regaló. Pon a valer ese amor dándole su significado principal en tu vida. Eres como eres porque tú has decidido dejar entrar en ti lo que pensabas que era lo correcto. Si lo fue, sigue así, si no, deséchalo y levántate para alcanzar la gloria de tu Dios que espera con júbilo tu llegada.

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