Una Vida Sin Muerte

         Superar dificultades, luchar toda tu vida, sufrir, sacrificarte, llorar, penar, angustiarte, sentir dolor, enojarte, deprimirte, son tan solo algunos de los tantos conceptos que hemos aprendido viviendo en este cuerpo, en esta carne, en este mundo. Apartados de la vida espiritual, es lo que nos ha tocado, la sobra. Hemos aprendido a vivir como esclavos y no como seres libres.

        Cabe mencionar que no se nos ha guiado apropiadamente. La mayoria de las fuentes de las que dependemos para fortalecer nuestro caracter ante la vision pobre y decadentemente espiritual que existe alrededor de nuestras vidas no son exactamente buenas. Personas que se basan en la codependencia de un recibimiento monetario a cambio de dar consejos, charlas simpaticas y recargadas de copias y adquisicion de conocimiento a traves de libros pocos didacticos.

        La adquisicion de conocimiento es algo simple, la puesta en practica de ellos es el reto. Vivir debe ser bailar la danza, mojarte en la lluvia, compenetrarte con el infinito cielo, atravesar las llanuras, hablar con la naturaleza, ver a Dios a traves de todos ellos, porque eso es la vida...es un espejo que nos abre el camino hacia su patria celeste.

        La alegria, la felicidad, la ternura, la paz, la concordia, todos son echados a la basura de la modernidad e indiferencia por quienes asumen que es dificil vivir dichos valores, o dichas virtudes. Considerando que es dificil conseguir vivir feliz, entonces, deberemos vivir bajo los triviales conceptos de debilidad sobre los que estamos?

        La dejadez y el extremo, ambas partes corresponden a puntos desiguales. Ambas partes nos distancian de la realidad, nos alejan del equilibrio en el que debemos mantenernos. Los que viven en la espiritualidad viven sobre un fino pedazo de tronco bien, bien, bien alto y, sobre su ultimo extremo, alli estamos nosotros, evitando caer hacia cualquier lado.

        Vivamos con sencillez y viviremos con alegria. Vivamos lo simple, la realidad, sin ambicionar lo del otro, mas bien crear nuestras propias hazañas, nuestros propios inventos que siempre sean para favorecer la vida humana, la vida espiritual y el desempeño de nuestra existencia como hijos de Dios.

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